QUE TU TALENTO NO SE PIERDA EN LA INFORMALIDAD

Al cerrar este 2025, Lambayeque se encuentra en una paradoja dolorosa. Por un lado, vemos pasar los camiones cargados de arándanos y mangos, y escuchamos promesas sobre el futuro Megapuerto de Eten; pero por el otro, la realidad golpea. Casi el 50% de nuestra gente sigue fuera del empleo formal. Son más de 550 mil lambayecanos, muchos de ellos jóvenes, que están atrapados en el subempleo porque el Estado les dio la espalda, dejándolos solo con primaria o secundaria y sin herramientas para competir en el mercado moderno.

El «sueño lambayecano» de progresar no puede seguir dependiendo de la suerte o de un favor político. Tiene que depender de la capacidad y el esfuerzo de cada uno en libertad.

El desarrollo de nuestra región exige que empecemos a ver la educación como el motor de la libertad económica. No podemos esperar que el Estado lo haga todo a su ritmo burocrático. Los jóvenes en Chiclayo, Lambayeque y Ferreñafe no necesitan discursos, necesitan habilidades prácticas en agroindustria, logística y servicios para subirse a la ola del comercio mundial.

Un joven con una carrera técnica corta y de calidad es un ciudadano que no le debe nada a ningún político y que puede negociar su sueldo en cualquier empresa formal. La verdadera transformación ocurrirá cuando la oferta educativa deje de depender de autoridades inútiles que solo buscan el beneficio personal, sobre del de nuestros jóvenes.

Llegamos al 2026 con la misión de generar un cambio de ciclo. No podemos seguir eligiendo a quienes mantienen a la mitad de la población en la sombra de la informalidad para luego ofrecerles bonos o promesas vacías en campaña.

El futuro de Lambayeque está en manos de esos miles de trabajadores que hoy mueven el comercio y la agricultura a pesar de las trabas. Necesitamos autoridades que entiendan que su trabajo es facilitar la inversión y modernizar la educación, no perseguir al que emprende.

Este abril, los lambayecanos tenemos la oportunidad de votar por la honestidad y la visión de futuro. El cambio no es un eslogan, es que tú puedas trabajar con beneficios, con seguro y con un sueldo digno gracias a tu conocimiento. ¡Es hora de que Lambayeque despierte y elija el camino de la verdadera prosperidad!

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